Hay lugares que simplemente se visitan, y otros que cambian por completo la forma en la que uno vive el día a día. Puéllaro es uno de esos lugares. pero te puedes preguntar: ¿qué hacer en puéllaro?
La primera vez que llegué aquí sentí algo extraño, como si hubiera salido completamente de la ciudad y entrado a otra región del Ecuador. El clima cambia, el ambiente cambia y hasta el ritmo de las personas parece diferente. Mientras en Quito todo suele moverse rápido, en Puéllaro el tiempo parece ir más despacio.
Ubicado en el corazón de la llamada “La Ruta Escondida”, Puéllaro es actualmente el pueblo más grande y con más servicios de toda esta zona turística del noroccidente de Pichincha. Aquí puedes encontrar bancos, farmacias, cooperativas, restaurantes, centros médicos, policía y comercios tradicionales, pero sin perder la tranquilidad típica de un pueblo pequeño. Lo más sorprendente es que todavía sigue siendo un destino poco conocido. Y eso precisamente es parte de su magia.
Dónde queda Puéllaro y cómo llegar
Puéllaro se encuentra aproximadamente a 1 hora y 15 minutos desde Quito en vehículo propio.
Existen dos rutas principales para llegar:
- Vía Guayllabamba
- Vía Culebrillas
El trayecto ya empieza a sentirse diferente desde el camino. Poco a poco el frío de Quito desaparece y comienza a sentirse un clima más cálido y seco. El paisaje cambia completamente y las montañas empiezan a rodear la zona formando una especie de enorme meseta natural. También es posible llegar en bus, aunque el viaje puede tomar alrededor de 3 horas dependiendo de las conexiones y el tráfico.
La mejor parte es que se puede visitar durante cualquier época del año. Gracias a su clima cálido y estable, siempre hay días agradables para recorrer la zona.
Un pueblo rodeado de montañas y cielos despejados
Una de las cosas más impresionantes de Puéllaro es su geografía. El pueblo se encuentra rodeado por montañas que crean una sensación parecida a estar dentro del cráter de un enorme volcán. Esto hace que existan varios puntos altos y miradores naturales desde donde se puede observar toda la región.
Durante las mañanas, el cielo suele amanecer completamente azul y despejado. El ambiente es silencioso y solo se escucha el canto de los pájaros acompañando el inicio del día. Despertar aquí es muy diferente a despertar en la ciudad.
No hay tráfico, no hay ruido constante, no existe esa sensación de estrés permanente. Aquí uno despierta en paz. Y quizás eso es lo que más enamora de Puéllaro.
Qué hacer en Puéllaro
Aunque muchas personas piensan que los pueblos pequeños no tienen mucho por ofrecer, la realidad es totalmente distinta. En Puéllaro hay varias actividades ideales para quienes buscan desconectarse de la rutina y disfrutar de un turismo más tranquilo y auténtico.
Subir al mirador de Natsiburo
Uno de los lugares más especiales de la zona es Natsiburo. Se trata de una zona alta ubicada a un costado de Puéllaro desde donde se puede observar el pueblo completo y, al frente, la zona de Tanlahua, que es la parte norte de la Mitad del Mundo.

La subida es rápida y sencilla porque la vía es asfaltada, y se puede llegar fácilmente en carro. También es posible caminar, aunque la distancia es considerable. La mejor hora para subir es durante la mañana, ya que por las tardes suele haber bastante viento. Pero más allá de la vista, lo realmente impresionante es la sensación que produce estar ahí arriba.
Mirar las montañas, el cielo despejado y toda la inmensidad de la zona genera una sensación de paz difícil de explicar. Es uno de esos lugares donde uno simplemente se queda observando en silencio.
Disfrutar del amanecer y del silencio
Algo que pocas veces se valora hasta que se experimenta es el silencio. En Puéllaro el amanecer tiene algo especial. El clima fresco de la mañana, el canto de los pájaros y la tranquilidad absoluta hacen que incluso caminar por el pueblo se sienta relajante.
Muchas veces, lo más bonito aquí no es hacer algo específico, sino simplemente detenerse y observar.
Ver cómo las primeras luces iluminan las montañas.
Escuchar aves alrededor del parque central.
Tomar café mientras el pueblo despierta lentamente.
Son pequeños momentos que terminan convirtiéndose en recuerdos.
probar el famoso pan de mandarina
Si visitas Puéllaro, hay algo que definitivamente debes probar: el pan de mandarina. Algunas cafeterías y panaderías locales han creado recetas tradicionales usando ingredientes de la zona, dando como resultado panes con sabores muy particulares y difíciles de encontrar en otros lugares. El pan de mandarina tiene un aroma delicioso y un sabor suave donde realmente se siente el toque cítrico de la fruta. También existen otras variedades como:
- pan de café
- panes artesanales
- recetas tradicionales locales
Y honestamente, desayunar uno de estos panes mientras se observa el paisaje tranquilo del pueblo se convierte en parte de la experiencia.
Recorrer el parque central y la iglesia

El centro de Puéllaro conserva ese ambiente tradicional de los pueblos antiguos de la sierra ecuatoriana. Su parque central es tranquilo, lleno de árboles y rodeado de pequeños negocios tradicionales. Mientras caminas puedes escuchar aves constantemente y sentir un ambiente relajado que ya casi no existe en las grandes ciudades. La iglesia del pueblo mantiene detalles de arquitectura colonial que destacan mucho visualmente y le dan identidad histórica al lugar. No es un sitio turístico masivo. Y justamente por eso se siente auténtico.
Visitar las piscinas recreativas
Otro de los atractivos poco conocidos de la zona son sus piscinas recreativas. Existen opciones públicas y privadas ideales para pasar el día en familia o simplemente relajarse durante el clima cálido. A diferencia de otros destinos turísticos más saturados, aquí todavía es posible disfrutar de espacios tranquilos sin grandes multitudes.
La tranquilidad que hace diferente a Puéllaro
Algo que realmente sorprende cuando uno llega a Puéllaro es la tranquilidad de las personas. Muchos habitantes se conocen entre sí y es común ver gente saludándose mientras camina por las calles. No esperaba encontrar un ambiente tan calmado y amable. Después de vivir aquí, entendí que la tranquilidad también cambia la forma en que uno vive el día a día. El estrés de la ciudad desaparece poco a poco y comienzas a disfrutar cosas simples:
escuchar pájaros por la mañana, caminar sin prisa, mirar las montañas, respirar aire limpio, dormir sin ruido constante y quizás eso es precisamente lo que muchas personas están buscando actualmente sin darse cuenta.
Puéllaro y La Ruta Escondida
Puéllaro forma parte de una región conocida como “La Ruta Escondida”, una zona turística conformada por varios pueblos llenos de paisajes, gastronomía y tradición.
Entre ellos destacan:
- Perucho
- Chavezpamba
- Atahualpa
Cada pueblo tiene su propia personalidad, clima y atractivos, pero todos comparten algo en común: tranquilidad. A diferencia de otros destinos turísticos saturados, aquí todavía se siente autenticidad.
Todavía existen caminos tranquilos.
Todavía se puede escuchar el silencio.
Todavía se puede desconectarse realmente del mundo.
Cómo sería un día perfecto en Puéllaro
Si tuviera que recomendar un día ideal en Puéllaro, sería algo así:
Comenzar la mañana temprano con un desayuno tranquilo acompañado de pan de mandarina recién hecho. Después recorrer el pueblo mientras el clima todavía es fresco y escuchar el sonido de las aves alrededor del parque central. Más tarde subir hacia Natsiburo para observar toda la región desde arriba y disfrutar de una de las mejores vistas de la zona. Al mediodía almorzar en alguno de los restaurantes locales donde todavía se encuentran platos caseros a precios muy accesibles, normalmente entre 3 y 3.50 dólares.
Finalmente, terminar el día recorriendo los pueblos cercanos de La Ruta Escondida mientras las montañas empiezan a cubrirse de neblina durante la tarde.
Cuándo visitar Puéllaro
Una de las ventajas de este destino es que puede visitarse durante cualquier época del año. Los fines de semana suelen ser ideales para hacer turismo, especialmente para quienes buscan escapar del frío y del estrés de la ciudad. Las mañanas suelen tener cielos despejados y muy buena visibilidad, mientras que por las tardes es común ver neblina cubriendo parcialmente las montañas, creando paisajes realmente hermosos.
Por qué visitar Puéllaro antes de que todos lo descubran
Vivimos en una época donde muchos destinos turísticos terminan perdiendo su esencia debido a la saturación. Pero Puéllaro todavía conserva algo difícil de encontrar: calma. Aquí todavía puedes caminar sin apuro. Todavía puedes escuchar silencio.
Todavía puedes mirar el cielo sin ruido alrededor.
Y quizás por eso cada vez más personas empiezan a interesarse por lugares como este.
No para buscar grandes lujos. Sino para volver a conectar con algo más simple. La Ruta Escondida todavía conserva esa tranquilidad. Y tal vez ese sea precisamente su mayor tesoro.

